27 de abril de 2015

San Carlos volvió a ser una pesadilla







Por Felipe Gallegos.

Para no creerlo. Esta crónica refleja lo duro que es ser hincha de la Universidad Católica. Una pesadilla constante cada vez que se juegan instancias finales, culpa de planteles mal constituidos, refuerzos sin jerarquía y dirigentes que no sienten la institución como sus hinchas. Todo ello, sumado a una prensa que le gusta especular con los segundos lugares de los cruzados y al odio latente de todo al ambiente futbolístico, pendiente de cada resultado nuestro. 

San Carlos de Apoquindo fue el epicentro de una nueva jornada de tristeza, otra más, en difíciles y prolongados 4 años. La UC vencía cómodamente por 3 a 0 a Deportes Iquique, sin embargo terminó empatando con los nortinos y se olvidó del título. Para colmo de males, Darío Botinelli falló un penal en el minuto 81´, desatando la rabia, el enojo y el llanto. Quizás debamos demoler nuestro estadio y construir uno nuevo, cuesta creer que tengamos tanta mala suerte.

Al principio, todo era miel sobre hojuelas. Se jugaban los 4 minutos y un error infantil del portero Brayan Cortés, le permitió a David Llanos abrir el marcador y llenar de ilusión a los hinchas cruzados. Ilusión que sería aún más manifiesta en el minuto 10´, cuando nuevamente el delantero formado en Huachipato estiró las cifras. La UC se ilusionaba con llegar a la última jornada con vida, Barnechea a la misma hora vencía a Cobresal en El Salvador.

Durante el primer tiempo el equipo de Mario Salas fue una tromba. Pulgar, Costa, Diego Rojas y Llanos jugaban a un nivel superlativo. Por ello, no extrañó que la UC convirtiera la tercera cifra, tras una gran habilitación de Diego Rojas a José Luis Muñoz. Universidad Católica ganaba, gustaba y goleaba en San Carlos, Iquique era un equipo sin reacción e incapaz siquiera de superar la mitad de la cancha. Fue un primer tiempo de ensueño, pero todo terminó abruptamente.

Que el fútbol es como la vida, no es ninguna metáfora. Se puede pasar de la alegría al llanto en sólo un par de minutos. Aquello lo sabemos bien los hinchas de Católica, acostumbrados al sufrimiento en los últimos años. De seguro aquel que pensó que el partido ya estaba cerrado y se paró de su asiento en el entretiempo, jamás imaginó lo que vendría. Me quedo corto si hablo de debacle.

La alarma la puso en el minuto 47  Misael Dávila, quien aprovechó un grueso error de Biskupovic para convertir el 1 a 3. Era un gol que inquietaba, pero aún no alcanzaba para revivir los viejos fantasmas. Esos llegaron sólo 17 minutos más tarde, con la anotación de Michael Contreras tras una serie de rebotes en el área. 2 a 3 estaba la cuenta y el temor crecía en las huestes cruzadas.

En el minuto 66 llegó una puñalada en el corazón de todos quienes llevamos la franja en el pecho. Groseros errores de Biskupovic y Magnasco en defensa, provocaron que César Pinares convirtiera el empate para los dirigidos de Nelson Acosta. Sólo 20 minutos bastaron para destruir una ilusión y convertir al hincha de la UC en motivo de burlas.

Sin ánimos y gracias al empuje de su gente, Católica siguió buscando. Mario Salas intentó dar un golpe de timón desde el banco, ordenando el ingreso de hombres de experiencia. Mark González, el uruguayo Pablo Álvarez y Darío Botinelli entraron a la cancha. De ellos, sólo el primero supo responder. El charrúa demostró ser sólo un extranjero que vino a llenar cupo, el argentino tuvo su divorcio definitivo con la hinchada.

Se jugaba el minuto 81 y el juez Patricio Polic sancionó penal por un agarrón claro de camiseta contra David Llanos. Frente al balón se dispuso Darío Botinelli, quien estrelló el balón contra el travesaño. La pelota, caprichosa, volvió a los pies del trasandino quien erró su disparo en segunda instancia. El "18" cruzado sentenció su mal año en la UC con las pifias de todo un estadio y un enfrentamiento con hinchas en las afueras de San Carlos. La Universidad Católica no pudo con Iquique y fue solo un gran lamento.

Una tristeza que se extiende desde hace ya largos 4 años, desde aquella final perdida en el Estadio Nacional contra la U. Desde ahí, la UC no ha podido ser la misma, no ha logrado volver a levantar una copa y sólo aparecen segundos lugares. Un estigma que ha convertido a sus hinchas en flanco de críticas y burlas, sin embargo hay que decir que Chile es el único país del mundo donde ser tercero, octavo o noveno es mejor que ser subcampeón

El aliciente que deja este campeonato es que se ha vuelto a creer. Mario Salas dio un golpe anímico a un camarín desmoralizado tras la magra campaña del argentino Julio César Falcioni. Pese al llanto y la amargura, en algún momento vendrá la alegría para el sufrido pueblo cruzado, con un técnico de la jerarquía del "Comandante". Antes, urge limpiar la casa, sacar del plantel a extranjeros que sólo vienen a ocupar una camiseta y otros que nada aportan. Tomás Costa, Darío Botinelli, Álvaro Ramos, Pablo Álvarez, Walter Ibañez, Fernando Cordero y José Luis Muñoz son jugadores que claramente ya no deben seguir en San Carlos. "Alta la frente al cielo y con fe hacia el porvenir", es una sabia frase presente en nuestro himno, que de seguro en un día como hoy cobra mucha relevancia.


0 comentarios:

Archivos

Lo más leído en Revista Cracks

Contador de visitas