La generación que cambió la historia
Pero la noche del 15 de octubre nada de eso importó. Ni la nefasta estadística, ni la calidad del rival y mucho menos la derrota del domingo ante Ecuador. Chile jugó un partido inspirado y venció sin apelación a la selección albiceleste. Emergieron figuras rutilantes como Gary Medel, Claudio Bravo y Fabián Orellana, además esta generación de futbolistas demostró que a pesar de la juventud están para cosas importantes.
Hoy, más que nunca, nos sentimos parte de la historia, ya que hemos visto la primera vez que Chile supera por los puntos a una selección argentina. Es para gritarlo y abrazarse. Claro, esto no sucede muy a menudo y Revista Cracks estuvo presente.
El primer momento en que observamos la fea noche que se les venía a los argentinos, fue cuando se entonó su himno patrio. Mientras ocurría esto, 60 mil hinchas nacionales coreaban el típico “vamos chilenos que esta noche tenemos que ganar”. Esa falta de respeto mostrada por la hinchada, se reflejó también en la cancha, en donde la irreverencia de los chilenos fue un factor importante.
La Roja tomó la manija del encuentro desde un principio. “Mati Fernández” asumió el protagonismo que debe tener y por sus pies circulaban todos los balones nacionales. En la zaga Waldo Ponce y Gary Medel se mostraban sólidos, mientras que en ofensiva Humberto Suazo trataba de generarse espacios.
A los 4 minutos, Jean Beausejour envió un centro que casi se coló en el arco de Carrizo. El moreno atacante – hoy mediocampista- engañó a todos y su balón fue apenas contenido por el golero visitante. Era el primer acercamiento de Chile, en la ocasión inicial de abrir el marcador. Luego vendrían muchas más.
Chile continuaba con su buen ritmo, pero a los 35 minutos llegaría la euforia máxima. Una jugada perfecta entre Carlos Carmona y Gary Medel, terminó con el “pitbull” centrando para la aparición de Fabián Orellana, quien de primera coloca el balón cerca del palo izquierdo de Juan Pablo Carrizo. Era el 1 a 0 para Chile y el estadio Nacional saltaba de euforia, pues se estaba logrando un resultado histórico. En ventaja y con una sonrisa de oreja a oreja finalizaba el lapso inicial.

Así, Matías Fernández continuaba con su protagonismo, mientras que Orellana y Humberto Suazo eran peligrosos en ofensiva. En el arco, las pocas llegadas argentinas eran neutralizadas por Claudio Bravo, jugador que sigue demostrando que la jineta no le queda grande.
La Roja no tenía problemas para llegar a la portería contraria y estuvo mucho más cerca de instalar el 2 a 0 que Argentina de empatar. El “chupete” tuvo la segunda cifra cuando enfrentó sólo a Carrizo, pero no fue una buena tarde para el calvo goleador, por lo que no pudo definir de forma óptima.
Felipe Gallegos
Relatos de Claudio Palma y Ernesto Díaz Correa
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