19 de octubre de 2008

La fiesta del futbol mundial fue para Boca


El encuentro que cada temporada disputan River Plate y Boca Juniors genera mucha expectativa. El revuelo que provoca este partido de fútbol no es solo en Argentina, sino que muchos expertos lo han declarado como el clásico del mundo.

Este fin de semana se disputó una nueva versión de este Superclásico, siendo los xeneinses los vencedores por segunda vez en el 2008. En el primer tiempo se observó a un Boca protagonista, con ganas de buscar el arco rival y dominando las acciones. Sin embargo, River aprovechaba estas instancias para generarse ocasiones de peligro a través del contragolpe. Diego Buonanotte emergía como una figura destacada, ya que cada vez que el balón circulaba por sus pies había preocupación para la zaga bostera. En lineas generales, durante el lapso inicial no se apreció un buen partido.

Al inicio del segundo tiempo, se pensaba que la balanza se inclinaba para River. Esto, porque a los 7 minutos salió expulsado Hugo Ibarra por insultar a un juez de linea. Sin embargo, el estar con 10 hombres, pareció ser una motivacion extra para los dirigidos de Carlos Ischia, quienes tomaron el control del partido.

Así, a los 16, un lanzamiento libre ejecutado por Juan Roman Riquelme encontró la cabeza goleadora de Viatri, quien vence al portero Ojeda y pone en ventaja a Boca Juniors. El joven atacante es el reemplazante natural de Martín Palermo y a punta de goles se comienza a ganar un nombre en uno de los equipos mas grandes del mundo.

Los millonarios intentaron reaccionar, pero todo fue insuficiente. Juan Roman Riquelme asumió el protagonismo que le corresponde y se echó el equipo al hombro. Se creó nuevas chances de gol y permitió que Boca usara la mejor de las defensas, un buen ataque.

El pitazo final de Baldassi marcó dos situaciones opuestas para los clubes rivales. Mientras Boca festeaba la victoria que le permite volver a la senda triunfal, River se lamentaba por la derrota que lo deja en el ultimo lugar de la tabla de posiciones junto a Rosario Central. Los aplausos fueron para el cuadro xeneinse, mientras que el millo recibió el peor de los castigos: la pifia ensordecedora de sus propios hinchas.


Felipe Gallegos

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