Pinilla y el palo maldito que pudo cambiar la historia
Si el Mundial de España 1982 es recordado hasta hoy por el penal perdido por Carlos Caszely, Brasil 2014 quedará de seguro marcado por generaciones por el palo de Mauricio Pinilla. Es que de seguro, cientos de conversaciones futboleras han tenido como tema principal el travesaño que pudo cambiar la historia.
28 de junio, Estadio Mineirao de Belo Horizonte. Chile jugaba un partido épico ante el local por los octavos de final de la Copa del Mundo. Terminados los 90 minutos, los dirigidos de Jorge Sampaoli conseguían un empate a 1 gol, que forzaba todo al alargue. Fue en ese momento, que un saque largo de Claudio Bravo encontró a Mauricio Pinilla, quien hilvanó una pared con Alexis Sánchez y sacó un remate furibundo en la entrada del área. Un tiro, que hizo recorrer nuestra historia deportiva en sólo 2 segundos y que abruptamente nos devolvió a la realidad.
Palo maldito, destructor de ilusiones. En el Mineirao todos soñábamos con vengar cada una de las goleadas propinadas por Brasil. Sin embargo, ese travesaño quiso otra cosa. El disparo de Pinilla se estrelló en el poste y los corazones de 17 millones de chilenos dejaron de latir. El relato de Claudio Palma, por esos días en Canal 13, sigue poniéndonos la piel de gallina.
Es que estuvimos tan cerca. Tan cerca de vencer nuestras frustraciones, de vengar todas aquellas ocasiones en que hicimos campeonatos memorables y siempre apareció Brasil para destruir nuestras aspiraciones. Como en Francia 98, cuando Ronaldo hizo de las suyas ante "La Roja" de Nelson Acosta. O en Sudáfrica 2010, donde Kaká y Robinho demolieron los sueños de la selección de Marcelo Bielsa.
Ese 28 de junio, el mundo fue testigo como Chile estuvo tan cerca de hacer historia. El momento, ese maldito momento, quedó inmortalizado para siempre en la piel de Mauricio Pinilla. El atacante formado en la U decidió tatuarse el travesaño del Mineirao, como señal de lo vivido.
Y si bien ha pasado el tiempo, ya casi se cumple 1 año del recordado travesaño, cada vez que la televisión recuerda ese instante no podemos dejar de emocionarnos y pensar qué hubiese pasado si era gol. Se han escrito canciones, libros e incluso gracias a la tecnología ha sido posible revivir el instante exacto, pero con gol mediante. Sin embargo, nada nos quita la amargura, de haber estado tan cerca de romper una historia de maldiciones y de haber sido protagonistas de nuestro propio Mineirazo. La única certeza, es que por años los programas de archivo de la televisión recordarán este momento: el palo maldito de Pinilla, que pudo cambiar nuestra historia.



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